
1) Comer por lo menos cuatro comidas por día.
2) Incluir en todas ellas, al menos, un alimento proveedor de energía (cereales, legumbres, pastas, panes, tubérculos y frutas).
3) Aumentar el consumo de frutas y verduras (de 5 a 7 porciones por día, lo más variadas posibles).
4) Evitar el consumo de grasas de origen animal (crema de leche, manteca, grasa, panceta, fiambres).
5) Incluir lacteos descremados o quesos magros diariamente.
6) Utilizar aceites sin calentar para condimentar las comidas.
7) Una porción diaria de carne roja o blanca es suficiente. Si se suprime, debe reemplazarse por legumbre o cereales, combinados entre si o con huevos o lacteos.
8) Ser prudente en la ingesta de azúcares, dulces, miel y alcohol.
9) Elegir los cereales y panes en sus variadades intengrales.
10) Aprovechar las hojas externas y los tallos de hortalizas.
2) Incluir en todas ellas, al menos, un alimento proveedor de energía (cereales, legumbres, pastas, panes, tubérculos y frutas).
3) Aumentar el consumo de frutas y verduras (de 5 a 7 porciones por día, lo más variadas posibles).
4) Evitar el consumo de grasas de origen animal (crema de leche, manteca, grasa, panceta, fiambres).
5) Incluir lacteos descremados o quesos magros diariamente.
6) Utilizar aceites sin calentar para condimentar las comidas.
7) Una porción diaria de carne roja o blanca es suficiente. Si se suprime, debe reemplazarse por legumbre o cereales, combinados entre si o con huevos o lacteos.
8) Ser prudente en la ingesta de azúcares, dulces, miel y alcohol.
9) Elegir los cereales y panes en sus variadades intengrales.
10) Aprovechar las hojas externas y los tallos de hortalizas.


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